miércoles, 13 de mayo de 2026

España huele a ajo - lunes 25 mayo / 17:00h

Gastronomía, procesos, tradición.

Jornada a mesa puesta con coloquio y taller 

Lunes, 25 de mayo, de 17:00h – 21:30h

En nuestra cultura, la cocina no es únicamente un espacio funcional,  se entiende como un lenguaje de memoria, identidad, pertenencia y cohabitación ,en un contexto de inmediatez y desarraigo, entendiéndose como un dispositivo de encuentro y diálogo. El acto de cocinar, compartir y alimentar trasciende su dimensión funcional para convertirse en una práctica estética, social y archivística capaz de activar vínculos y generar comunidad a través de los relatos sensoriales que nos aporta cada plato, mediando entre el origen y el espacio presente, habitando lo común a través de una comunión simbólica. 
En este contexto, el ajo emerge como un símbolo profundamente arraigado, un elemento humilde y accesible que atraviesa clases sociales, geografías y generaciones. Su presencia constante en la gastronomía no solo habla de sabor, sino de identidad compartida. 
Ingrediente esencial en platos cotidianos, ha sido durante siglos un recurso accesible que permitía transformar lo escaso en sustancioso. Su intensidad, tanto olfativa como gustativa, actúa como una marca cultural reconocible, una huella sensorial que remite a lo doméstico, a lo heredado, a lo común. Cocinar con ajo es activar una memoria colectiva que se transmite de cuerpo en cuerpo, de cocina en cocina. 
Pero si la cocina es el lugar de producción, la sobremesa es el espacio de expansión. Tras el acto de comer, el tiempo se dilata y se resignifica. La sobremesa se convierte en un ritual social donde la palabra circula sin prisa, donde se negocian afectos, se construyen relatos y se afianzan vínculos. Es un tiempo improductivo en términos capitalistas, pero profundamente fértil en términos culturales. 
En este sentido, cocina y sobremesa funcionan como dispositivos de mediación. No solo articulan relaciones entre individuos, sino también entre pasado y presente, entre lo íntimo y lo colectivo. En ambos espacios, el conocimiento no se impone: se comparte, se adapta, se transforma. La receta, como la conversación, nunca es fija. 
Este proyecto propone pensar el ajo, la cocina y la sobremesa como prácticas culturales que desbordan lo gastronómico. Como lenguajes que hablan de pertenencia, de resistencia y de comunidad. Como formas de estar juntos que, aunque aparentemente ordinarias, contienen en su repetición cotidiana una potencia política y simbólica fundamental.